Historia
Arte y Cultura
Gastronomia
Naturaleza
Fiestas y Tradiciones
Historia
Prehistoria y época romana | Edad media y edad moderna | Siglo XIX en adelante
Prehistoria y época romana
Se puede afirmar que el territorio Piloñes ya fue poblado en la época prehistórica paleolítica gracias a los hallazgos descubiertos en las cuevas de Aviau, Espinareu, Coñareu, la Peña Ferrán, la Peña Sorribes en Sevares y La cueva del Sidrón en Vallobal, donde son de gran importancia las figuras allí halladas.
De la etapa neolítica se tiene constancia de al aparición de diversos útiles como los procedentes de la cueva de Valle o los del Dolmen de Coya y que hoy se encuentran desaparecidos. Estudios realizados posteriormente nos muestran una importante ocupación megalítica extendiéndose por todo el concejo estos vestigios históricos, siendo los más destacados los encontrados en el Monte Cayón, donde fue encontrado un monte tumular, actualmente destruido.
De la edad de hierro son diversos asentamientos en forma de castros que están dispersos por el territorio. Tenemos muestras castrenses en el Cierrón de Castiellu, Argandenes, La Forca, La Coroña Castru, Sorribes, Antrialgo y El Picu Viyao. Se cree que estos asentamientos estaban formados por la tribu Lugonnes, de filiación celta y que tenía su capital en Paelontium, actualmente denominada Belonciu.2 Aparecen dos lápidas que muestran la existencia de esta tribu, una en las proximidades del Sueve que reza «Asturum et Luggonum» y otra que reza «Luggoni Arganticaeni» y que algunos relacionan con Argandenes.
De la época romana se conservan dos estelas en el concejo, una en Villamayor referida al pueblo Viroménico, y otra en las inmediaciones de la iglesia Borines y que se refiere al Ablaidico. Recientemente, se ha propuesto una reocupación en época romana del castro de El Picu Viyao, quizá con un sentido militar.3 De la etapa de la monarquía astur, el valle Piloñes es lugar obligado de paso entre la zona central asturiana y los valles orientales de la provincia. La crónica que narra el desplazamiento de Pelayo desde Gijón a Covadonga para iniciar la reconquista, da constancia de estos hechos.
Edad media y edad moderna
En la época del alto medievo es donde aparecen las primeras documentaciones del concejo Pilones. El río ya aparece con diversos topónimos del tipo «Pialonia». En el «liber testamentorum» de la catedral de Oviedo aparecen referencias al territorio Piloñes, como lo demuestran dos donaciones. Una de ellas hace referencia de la donación efectuada por Ramiro II, hijo de Alfonso III y la reina Jimena, en el año 926, donde dona al obispado ovetense diversas iglesias y terrenos de Piloña. La otra referencia se refiere a la donación echa por Elo Guterriz en el año 1090 del monasterio de San Pedro de Sevares. Durante la época del medievo fueron constantes las adquisiciones por parte de entidades eclesiásticas de lugares del concejo.
Durante los siglos XII, XIII, y XIV aparece el territorio piloñes con cierta personalidad administrativa, habiendo un documento de 1247 perteneciente a San Pelayo y en la que habla del nombramiento de un «tenente» para las demarcaciones de Siero, Nava, Piloña y Caso. En 1314 se habla del cargo real de Notario Público en Piloña. El concejo es uno de los que asiste en 1378 a la junta en la sala capitular de la catedral de Oviedo y que es el germen para la formación de la Junta General del Principado.
Existían en el territorio Pilones diversos cotos señoriales, como los de Lodeña, cuya casa y torre aún se conserva hoy en día, Viyao, Vallín y Abedul. Todos estos cotos fueron agregados de manera definitiva al concejo en el año 1827.
En el siglo XVIII se crean en Piloña la obra pía en la que se enseñan materias teológicas, del latín, de geografía y contabilidad mercantil. Las primeras escuelas públicas que se abrieron fueron las de Infiesto en 1785, no llegando a los demás pueblos del concejo hasta un siglo después.
Siglo XIX en adelante
La entrada del siglo XIX trae consigo la guerra de la Independencia, notándose en todo el territorio. En 1810 se concentran en Infiesto las tropas Españolas del general Llano Ponte con la intención de frenar el avance de las tropas del general Bonet, que llegaron a producir un incendio al monasterio de Villamayor. La primera guerra Carlista también convirtió a Infiesto en escenario de luchas.
A partir de la segunda mitad de siglo se crean las primeras industrias en la zona, como llagares de sidra, fábricas de chocolates, quesos y mantecas y más tarde una azucarera. También se abre la carretera de Oviedo a Ribadesella y se termina la construcción del ferrocarril en 1891. El crecimiento demográfico y la escasez de recursos empujan a mucha gente a emigrar a ultramar.
El siglo XX comienza con la fundación de un gremio artesanal y la aparición de la primera sociedad agrícola. La revolución del 34 y la Guerra Civil dejan en el concejo cruentos combates, perteneciendo al bando republicano derrotado en 1937 y que en su retirada volaron el puente de Infiesto. Al igual que otros concejos vecinos y montañosos, durante la posguerra Piloña fue zona de refugio para guerrilleros que estaban escondidos.
Arte y Cultura
Referente al arte prehistórico hay que destacar varias cuevas en las que se encontraron vestigios de importancia siendo la más importante la del Sidrón, la cual posee diversas pinturas de vulvas como en las demás cuevas asturianas de la misma época.
Dentro de la arquitectura religiosa hay que destacar varios edificios religiosos de gran interés. La iglesia de iglesia de San Juan de Berbío, actualmente en ruinas, formaba parte de un monasterio y posee restos románicos, aunque la mayoría pertenece a al reconstrucción realizada en el siglo XVIII. La estructura actual nos presenta una sola nave, con cabecera cuadrada y rodeada por un pórtico.
De reminiscencias románicas también puede señalarse la iglesia de Santa María de Villamayor, que forma parte del monasterio de las benedictinas, y el cual posee una historia especial al ser suprimido por el obispo Gutierre de Toledo a causa del no cumplimiento de algunas reglas monásticas. Es una construcción de una alta calidad, tanto por los materiales utilizados como por la decoración empleada. Los restos originales conservados son el ábside y la portada sur.
Otro edificio medieval es la iglesia de San Pedro de Beloncio, con elementos tardorrománicos como la portada lateral, formada con un arco de medio punto con decoración basándose en bolas cistercienses y tornapolvos con capiteles de tosca decoración. Cerca del valle de Quess encontramos el santuario de La Virgen de la Cueva, a orilla del río de La Marea, siendo objeto de devoción desde el siglo XVI. Fue en 1936 depósito y fabricación de pólvora y reformada completamente en 1983 dotándola de un aspecto muy poco semejante a su aspecto original. Por último señalaremos la iglesia parroquial de San Antonio de estilo ecléctico y ciertos toques modernistas.
Respecto a la arquitectura popular, Piloña se caracteriza por la abundancia de casonas y caseríos. Destacamos la casa y la torre de la familia Villa en Miyares edificada a finales del XVI y principio del XVII. A la forma original de la torre se le van añadiendo nuevos cuerpos a su alrededor. Presenta un perfil almenado de estilo historicista.
También hay que mencionar el Palacio de Sorribes, fundado en el siglo XVIII, es un edificio de dos pisos y presenta una fachada con un gran desarrollo horizontal, estando ordenados los vanos siendo el central un balcón con voladizo.
En la Goleta se halla el Palacio de Cutre, con escudo de los Oviedo-Portal en la torre y capilla independiente frente al palacio. En Infiesto se halla el palacio del Marquesado de Vistalegre, del siglo XVIII y que cuenta con la capilla de Santa Teresa de 1666.
De tiempos más actuales destacamos el edificio del Ayuntamiento (1882), de estilo neoclásico y que presenta un patio central cubierto de hierro y cristal, teniendo una gran escalera que da acceso al segundo piso. Otra edificación moderna son las escuelas municipales, edificadas en 1910, estructurado en una sola nave con forma de “T”. El balneario de Borines y diversas casas indianas, como las de la Casona de Sotiello en Sevares o la Casona de La Estrada, configuran el resto de construcciones importantes del municipio.
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Gastronomía
Jornadas Gastronómicas
La gastronomía piloñesa es muy rica y variada. Aquí se podrán degustar toda suerte de cocidos y fabadas, así como los más tradicionales guisos y postres, todo ello acompañado de unos «culines» de sidra. El hecho de que Piloña sea un municipio eminentemente agrícola y ganadero se ve reflejado en su cocina. La utilización de los productos de la huerta es una de las razones del éxito de sus platos. La caza y la pesca ocupan un lugar relevante en todas las mesas piloñesas; los guisos de corzo, venado y jabalí, o las truchas fritas con jamón y el salmón a la ribereña son, entre otras, algunas de las delicias al alcance en restaurantes y mesones. La avellana es un elemento básico en la repostería y una de las señas de identidad del municipio.
- Jornadas Gastronómicas de la Caza
- Jornadas Gastronómicas de las Setas
- Campeonato de Pinchos Magüetos
- Vía Crucis Gastronómico
Naturaleza
Naturaleza piloñesa
La accidentada orografía del concejo, que alcanza la cota más alta en el Picu Les Vízcares con 1.419. La que la verticalidad de sus cumbres se mezcla con la individualidad de sus valles, hace especialmente interesante la zona para la práctica de deportes tanto marchas como excursiones, y rutas de todo tipo, así como para la caza mayor y menor, y por supuesto, la pesca. Entre las sugerencias más atractivas para disfrutar de la naturaleza en Piloña se encuentran nuestras Rutas y el Area Recreativa de La Presanca.
Piloña es naturaleza. Hay que vivirla a pie, a caballo, en bicicleta, adentrándose en sus bosques o ascendiendo a la cumbre de las montañas, pescando en los ríos o surcando sus aguas en piragua.
El concejo cuenta con gran número de foces y desfiladeros de gran belleza y riqueza biológica, siendo famosos los situados a lo largo del curso del Ríu Espinaréu.
Escalando en La Marea
Otro lugar especialmente interesante desde el punto de vista natural es La Marea se puede disfrutar de uno de los ríos más limpios y cristalinos de Piloña, famoso por sus truchas, así como de magníficas muestras de arquitectura tradicional, muy bien conservadas en cualquiera de sus pueblos, igual que en los de la parroquia de El Sellón, una de las más montañosas del concejo. En las proximidades de la Marea se encuentra una conocida escuela de escalada deportiva financiada por el Patronato Deportivo Municipal de Piloña.
Zonas destacables desde el punto de vista natural son también el Valle del Ríu Color y Pequeñu, partiendo de las inmediaciones de Villamayor y el Valle del ríu Tendi que nos lleva por la Alta Piloña hasta el Concejo de Ponga, entre paisajes de gran belleza natural y bosques de hayas.
El pueblo de El Moru pertenece a la parroquia de El Tozu (compartida con el concejo de Casu). En sus alrededores se contemplan impresionantes fayeos (bosques de hayas).
Quizás es Espinaréu el lugar más famoso por su naturaleza sin igual. El bosque autóctono en la zona se halla todavía bien conservado, y las posibilidades ruteras le han hecho una bien merecida fama entre los amantes de la naturaleza. En Espinaréu se encuentra el area recreativa de La Presanca, lugar idílico para reponer fuerzas.
El territorio de Espinaréu es donde se encuentran las mayores alturas de Piloña, que culminan en El Picu Les Vízcares (1.419 m.). Remontando el Ríu L´Infiernu podemos pasar de la vertiente del Piloña a la del Sella, en una conocida travesía o descender a las parroquias de Valle y Villamayor.
En la próxima Sierra de Xiblaniella se destacan los picos Maoñu y Taranes. El area cuenta con el Arboreto de Miera, una zona boscosa poblada de especies autóctonas, principalmente robles y castaños.
Por citar sólo algún otro de los innumerables lugares de interés, la parroquia de Santana de Maza ofrece una magnífica panorámica paisajística desde el lugar de Les Cuerries, al pie de la Peña les Xanes. Sus términos, lindantes con Peña Mayor son famosos por sus posibilidades cinegéticas. La Mayada de Incosa ofrece unas vistas especta culares sobre la mayor parte de Piloña y de los concejos limítrofes.
Por último, al hablar de la naturaleza piloñesa no podemos olvidar la Cordillera del Sueve conocida por los caballos asturcones.
Fiestas y Tradiciones
Entre sus fiestas destacaremos:
En el mes de abril, es la Feria anual de primavera en Infiesto.
En el mes de junio, las Fiestas del Corpus en Villamayor y San Pedro en Sevares.
En el mes de agosto, son las fiestas de San Antonio en Infiesto y la Feria del Asturcón en el Sueve.
En mes de septiembre, Nuestra Señora de la Cueva en Ques y las Fiestas del Cristo en Coya.
En el mes de octubre, es el Festival de la Avellana y fiestas de Santa Teresa de Jesús en la localidad de Infiesto.
En todas las fiestas que se realizan en el concejo, es habitual el uso de los trajes regionales, bailándose jotas locales, giraldillas y el fandango de Piloña. En las celebraciones religiosas es habitual el uso de la toca de paño ribeteada con cinta de terciopelo.
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